El Alcohol en Europa. Una perspectiva de salud pública

Un informe para la Comisión Europea. Institute of Alcohol Studies, Reino Unido

Antecedentes del informe:

Cuando la Comisión Europea preparaba su propia estrategia sobre alcohol para dar cobertura a todo el espectro de actividades que tienen lugar a nivel europeo, pidió un análisis sobre el impacto sanitario, económico y social del alcohol en Europa.

Esto es lo que aporta el presente informe, que es una síntesis experta de revisiones publicadas, revisiones sistemáticas, metaanálisis y artículos individuales, así como de un análisis de datos facilitados por la Comisión Europea y la Organización Mundial de la Salud. El informe considera la política de alcohol “al servicio de los intereses de la salud pública y el bienestar social a través de su impacto sobre la salud y determinantes sociales”.

Dicha política se integra en el marco de la salud pública y constituye un proceso para “para movilizar los recursos locales, estatales, nacionales e internacionales que garanticen las condiciones necesarias para la salud de la población”. A lo largo del informe se propone una terminología estandarizada basada en la empleada por la Organización Mundial de la Salud y la agencia especializada de las Naciones Unidas para temas de salud.

Europa y el alcohol:

Durante milenios, Europa ha producido y bebido alcohol, obtenido de cualquier material localmente disponible. Las bebidas alcohólicas se emplearon a menudo como medicina, una práctica que ha persistido hasta principios del siglo XX y el advenimiento de la Medicina moderna.

Existían leyes sobre alcohol, habitualmente más destinadas a mantener el orden público o a regular el mercado que a proteger la salud pública. Sin embargo, el panorama cambió a raíz de una serie de transformaciones en la Europa medieval y moderna, que incluyen la industrialización, la mejora de las comunicaciones y el descubrimiento de las bebidas destiladas, más fuertes.

Amplios movimientos de “temperancia” se extendieron a través de Europa durante los siglos XIX y principios del XX, impulsados por la preocupación con respecto a los licores, aunque a menudo derivaron en una oposición a todas las bebidas alcohólicas. En la mayoría de países, aunque no en todos, el movimiento abstencionista se fue difuminando posteriormente hasta ocupar una posición de escasa relevancia al final del siglo XX.

El concepto de “alcoholismo” como enfermedad también se desarrolló a lo largo del siglo XX, comportando la creación de asilos u hogares para tratar “alcohólicos”. En los últimos años, el “nuevo movimiento de salud pública” ha pasado a ser el paradigma dominante para discutir los problemas relacionados con el alcohol, ampliando así la discusión más allá del enfoque centrado en el pequeño subgrupo de “alcohólicos”.

La Europa actual incluye una amplia gama de usos y significados del alcohol que van desde un complemento de las comidas familiares a un rito de paso, lo más frecuente. El consumo de alcohol se utiliza a menudo para dar realce a un acontecimiento o para separar el tiempo de trabajo del de ocio. La embriaguez es asimismo simbólica, aunque la expresión conductual de la “borrachera” – la forma en que la gente se comporta bajo los efectos del alcohol- varía de un país a otro.

Informe completo

Socidrogalcohol.

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