Informes de la Comisión Clínica 2: Alcohol

Difícil tarea, en un país como el nuestro, la de introducir y justificar una monografía como la que ahora se presenta. No va dirigida exclusivamente al personal sanitario. No se concreta en describir los variados aspectos de una enfermedad. No es una reconvención, ni una advertencia moral.

Aminora al máximo los conceptos técnicos y aspira a la divulgación sin renunciar a la precisión conceptual. Ni más ni menos, pretende abordar algunos asuntos novedosos, a veces problemáticos, relacionados inequívocamente con algo tan inveterado y
tolerado, como el consumo humano de bebidas que contienen alcohol entre otros componentes variados, y lo quiere hacer para un público responsable y capaz de crear opinión. Parte de información científica de carácter general y trata de centrarse después en lo que afecta a la población joven, que es el objeto diana de mayor preocupación social y sanitaria en los últimos años.


En España los datos son preocupantes hace tiempo, como lo son también en otros países de la Unión Europea. La 58.ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS, en su reunión de 2005, (WHA 58.26) en su punto 13.14, trató como una alarma «la magnitud de los problemas de salud pública asociados al consumo nocivo de alcohol y las tendencias de consumo peligroso, en particular entre los jóvenes de muchos estados miembros». Y pide a los Estados Miembros que elaboren, apliquen y evalúen estrategias y programas eficaces para reducir las consecuencias sanitarias y sociales negativas del consumo nocivo de alcohol.

Alcohol hace referencia al etanol, etil-alcohol o alcohol etílico. Desde el punto de vista químico existen muchos otros alcoholes, pero no nos incumben para el fin de esta obra. El alcohol del que hablamos es un producto químico sencillo y elemental, compuesto por una pequeña cadena de dos átomos de carbono, cada uno con una saturación distinta de sus cuatro valencias que, casi mágicamente, le hace capaz de diluirse fácilmente tanto en el agua como en grasas. Según datos de la última Encuesta Domiciliaria sobre Drogas realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), el alcohol es la droga psicoactiva de consumo más extendido en España.

En 2005 el 93,7% de la población entre 15 y 64 años lo ha consumido «alguna vez», el 76% lo ha hecho «en el último año», el 64,6% ha consumido alcohol en el último mes. Por otra parte, en los 30 días previos, un 14,9% había consumido diariamente bebidas alcohólicas y un 5,5% había sido «bebedor de riesgo», considerando como tal a los hombres con un consumo de 50 cc. de alcohol puro/día (≥5 UBEs) o más y a las mujeres con 30 cc/día o más (≥3 UBEs). El consumo está bastante más extendido durante los fines de semana que durante los
días laborables, sobre todo entre la población con edades comprendidas entre los 25 a 34 años. Por su parte, entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14-18 años ha aumentado el consumo de riesgo.

De hecho, en este grupo, la prevalencia de borracheras en los 30 días previos a la encuesta pasó de 21,7% en 1994 a 34,8% en 2004 y la proporción de bebedores de riesgo en esos 30 días de 8,6% en 1996 a 12,3% en 2004.
Informe completo
UNAD

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